MONÓLOGO DE ZENOBIA

19 6 21 1   Como colofón a las actividades del curso 2018/19, aunque sabemos que realmente no se detiene del todo la actividad del Centro durante el verano, se clausuró oficialmente el curso con la puesta en escena de un monólogo para acercarse a la figura de Juan Ramón Jiménez a través de la mirada de su mujer, Zenobia Camprubí.

19 6 21 2   El autor del texto, Alfredo Márquez, y la actriz Rosa Martínez, dieron vida a una obra muy interesante en la que se cumple la finalidad pretendida: “conocer al poeta no desde su persona, sino a través de quien lo sufrió: su mujer, Zenobia” en palabras del profesor Márquez.

   Aunque pudiera parecer que conocemos bien a nuestro Premio Nobel, magnífico poeta y entrañable autor de “Platero y yo”, a través de las intimistas palabras de Zenobia y la lectura de varios de sus magníficos poemas, se fue descubriendo la personalidad hipocondríaca y vulnerable mentalmente de Juan Ramón Jiménez, una personalidad complicada que le hacía refugiarse en sí mismo, evitar las relaciones sociales y depender de su mujer.

19 6 21 5   Zenobia fue, sin duda, el amor de su vida, aunque el poeta no fuese nunca capaz de expresar, al gusto de una mujer que espera más para su persona como tal, ese amor. Madre, esposa, compañera, asistente, cuidadora y refugio de problemas psiquiátricos… una amalgama de sentimientos no correspondidos que probablemente produjo una honda insatisfacción personal en ella.

   Pero, al fin y al cabo, una historia de amor de cuarenta años de una de las parejas más queridas por la cultura española, pues no conviene olvidar que ella, Zenobia, también era escritora, traductora -sobre todo de Rabindranath Tagore-, lingüista y participante en movimientos de liberación de la mujer como secretaria del Lyceum Club de Madrid.

   Al fin de la obra, muy aplaudida por los asistentes, se suscitó un vivo debate sobre la vida y obra de Juan Ramón Jiménez -menos de Zenobia, que como todas las mujeres en aquel tiempo, estuvo a la sombra de la valía indudable de un prócer de las letras españolas-.

   Un “ajuste de cuentas emocional con Juan Ramón Jiménez”, según el subtítulo que le dio el autor, en el que se pretendió establecer el equilibrio necesario entre ambas personalidades que se puede conseguir con iniciativas como esta, que los siguen recordando mientras ambos reposan en paz en Moguer, donde “los pájaros siguen cantando”.

Texto y fotos: C.C.P.